Redacción/
Estamos llegando a un punto en el que no nos queda inventario para seguir satisfaciendo la demanda del mercado”, admitió Mike Montna, jefe de la Asociación de Productores de Tomate de California.
Los precios de los productos a base de tomate están experimentando un alza debido a que la falta de agua ha reducido las áreas de cultivo en una región responsable de una cuarta parte de la producción mundial.
La situación se complica aún más con el aumento de los combustibles y los insumos agrícolas, como los fertilizantes, encadenados a una alta inflación.
La peor sequía en mil 200 años que azota a California tiene la industria del tomate preocupada y podría provocar una crisis sin precedentes en el sector que golpearía a productos derivados.
Además se espera que las olas de calor vinculadas al cambio climático provoquen una reducción en el suministro de tomates procesados en regiones clave en las próximas décadas, dificultando mantener los niveles de producción actuales.

Simplemente no se están plantando suficientes acres de tomates para procesamiento este año para garantizar que todos obtengan su suministro completo”, aseguró R. Greg Pruett, gerente de ventas y energía de Ingomar Packing Co., uno de los procesadores de tomate más grandes del mundo.
Los precios de la pasta de tomate han subido hasta un 80% con respecto al año anterior, según el ejecutivo.

La situación podría alcanzar niveles de crisis si algunos de los alimentos más populares que se vuelven prohibitivamente caros.

Las papas fritas no serían lo mismo sin la Ketchup, la hamburguesa daría un giro de sequedad, el hotdog perdería su belleza y sabor, sin olvidar que la catsup es el complemento favorito de los niños.

